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Página 1 de 3 Un reciente estudio de la Universidad de Harvard reveló que, cambiando los glúcidos de tu dieta por grasas vegetales como las que se encuentran en las frutas secas, no sólo vas a triplicar tus chances de bajar de peso, sino que además vas a estar dándole a tu cuerpo lo que de verdad necesita. Aquí, todos los detalles de este impactante descubrimiento y cuatro menús para ponerlo en práctica.
De acuerdo con un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad de Harvard, una de las mejores formas de acelerar la pérdida de peso sin afectar al organismo es….¡consumir grasa! Sí, como lo leés. Sólo que no cualquier grasa, ni en cualquier cantidad.
Se trata, en todo caso, de reemplazar ciertos alimentos por otros, de modo tal que la mayor parte de las calorías que consumas a diario provengan de las grasas vegetales presentes en frutas tales como la palta, las nueces, avellanas y almendras, además de en los aceites de oliva y canola. Según la Lic. Pilar Llanos de Boisson, experta en nutrición: "Esta investigación demostró que si el 35% de las calorías diarias proviene de grasas saludables -presentes en las avellanas, almendras, aceitunas, palta y aceites de oliva y canola- triplicamos nuestras probabilidades de controlar el peso". ¿La razón? Mientras que algunas grasas (los llamados ácidos grasos poliinsaturados) tienden a acumularse en el organismo y son sinónimos de sobrepeso, las denominadas "grasas saludables" (o ácidos grasos monoinsaturados) serían metabolizadas. Es decir, empleadas como fuente de energía y por lo tanto, eliminadas. Como si todo esto fuera poco, las dietas que incluyen esta clase de grasas tendrían también otras ventajas. "Esta nueva manera de alimentarse -detalla la nutricionista- es además altamente beneficiosa para la salud del corazón y, por otra parte, genera una mayor sensación de saciedad, porque cuando los ácidos grasos monoinsaturados provienen de las frutas secas o la palta, también contienen fibras y proteínas", precisa.
Un cambio saludable
Al menos hasta ahora, la norma a la hora de adelgazar desaconsejaba el consumo de grasas y fijaba proporciones estrictas en cuanto a qué clase de alimentos consumir cada día. En función de las investigaciones realizadas, se determinó, por ejemplo, que -para bajar de peso saludablemente- un individuo debe cubrir a diario una cantidad determinada de proteínas, directamente relacionada con su peso e indispensable para vivir, reponer tejidos, formar músculos y masa magra.
A partir de allí, en un plan de calorías controladas, se estipuló que las proteínas debían aportar el 20% de éstas, mientras que el 80% restante se repartiría entre un 50% de glúcidos (de preferencia, almidones con fibras tales como el pan integral, el choclo y las arvejas) y hasta un 30% de grasas (sobre todo, ácidos grasos monoinsaturados de origen vegetal tales como el aceite, las frutas secas y la palta). Y aquí viene la novedad: a partir de la investigación realizada en Harvard, esa vieja ecuación se modificó, porque se demostró que -contra todas las expectativas- un incremento en la participación de las grasas sería más recomendable, por toda una serie de motivos. Entre ellos, porque con una dieta que incluya frutas secas, palta y aceite de oliva, entre otros alimentos, se alcanzan resultados más contundentes y veloces. De hecho, los que consumen más grasas monoinsaturadas tienen tres veces más chances de bajar de peso. El estudio reveló además mejoras orgánicas, tanto a nivel cardíaco como en lo que se refiere a la prevención del envejecimiento. Y, para mejor, la inclusión de frutas secas en la dieta también ayudaría a disminuir los niveles del llamado "colesterol malo" o lipoproteínas de baja densidad.
Eso sí: para que el reemplazo de glúcidos por grasas vegetales resulte efectivo, éstas nunca deberán sobrepasar el 40% del total de calorías diarias. Y, además, se las deberá elegir con mucho cuidado. ¿Algunas pautas a tener en cuenta? Se deberán preferir las almendras y avellanas, antes que las nueces o los maníes, y el aceite de oliva, de canola o de girasol, antes que los de otro tipo.
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